Hoy en día y cada vez más, el papel del vídeo en el marketing de contenidos cobra más importancia, ya que se trata del medio más fácil, rápido y cómodo de consumir por el usuario. El gran crecimiento de Youtube, el auge de los vídeos en Facebook, y en otras vías como Twitter, Instagram, Vimeo o Vine, hacen que un Community Manager o creador de contenidos le venga genial saber editarlos. Es una de las partes más importantes de nuestro Curso de Diseño de Contenidos Digitales, porque el contenido es el rey.
Por ello, te traemos una recopilación de los más destacados programas para crear y editar vídeos, tanto para Pc como para Mac. Además para facilitarte la búsqueda, los hemos organizado en diferentes categorías en función de si se trata de programas profesionales, intermedios o gratis, y por último te dejamos con algunas herramientas y funcionalidades extra para trabajar con vídeos como por ejemplo las mejores páginas de videos gratis en HD y 4K que podrás usar para complementar tu producción.
MAS UTILIZADOS
Programas de edición de vídeo profesionales
A continuación encontrarás los programas para editar vídeo más profesionales del mercado, los utilizan desde usuarios medios hasta grandes productoras televisivas, y te llevarán a conseguir unos resultados espectaculares con un montaje digno de una superproducción de Hollywood.
Final Cut Pro
Este programa de Apple se ha convertido en uno de los referentes del mercado para la edición de vídeo profesional, siendo uno de los más potentes y con más funcionalidades, pero no por ello deja de ofrecer una interfaz sencilla e intuitiva. Organiza los contenidos de una forma muy visual y saca toda tu creatividad.
Adobe Premiere Pro
De las mejores alternativas profesionales para que como usuario puedas sacar el máximo rendimiento a la edición de tus vídeos. Su panel de control necesita un periodo de aprendizaje, pero una vez superado irás descubriendo sus enormes posibilidades. Además pertenece a la familia de productos de Adobe Creative Suite, como Media Encoder o After Effects facilitando su integración.
Sistema Operativo: Windows y Mac
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Adobe After Effects
Un complemento para Adobe Premiere Pro que aunque requiere de un nivel algo avanzado, permite crear animaciones, gráficos 3D con movimiento y efectos para incluir en los vídeos dando un toque muy profesional.
Sistema Operativo: Windows y Mac
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Avid Media Composer
Aunque de cara al usuario doméstico no es tan popular como los dos anteriores, en los estudios de posproducción profesionales de cine y televisión es muy habitual por su dinámico flujo de trabajo con proyectos en las más altas resoluciones, transcodificación de vídeo en segundo plano, procesamiento de audio y cientos de posibilidades en cuento a efectos y gestión de medios.
Programas de edición de vídeo avanzados
En esta selección encontrarás programas intermedios para editar vídeos, que aunque no llegan al nivel de los anteriores, también te permitirán conseguir resultados de nivel profesional.
Pinnacle Studio
Aunque sea la primera vez que te enfrentes a una edición de vídeo, no tendrás problemas. Corta, arrastra y coloca de una manera cómoda y aprovecha la enorme variedad de títulos, efectos y plantillas disponibles, sin renunciar a un acabado profesional.
Sistema Operativo: Windows
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Sony Vegas Pro
Este potente software tiene un estética siguiendo la línea de Sony que es algo distinta a otras como Premiere o Final Cut, aunque la interfaz permite personalizar totalmente todos los módulos en torno a la línea del tiempo. También tiene una versión llamada Movie Studio para usuarios no tan avanzados.
Sistema Operativo: Windows
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Corel VideoStudio
Una opción más a tener en cuenta entre los programas avanzados, con gran cantidad de efectos y funcionalidades. Recientemente ha añadido la opción de capturar en vídeo la pantalla del ordenador, ideal para tutoriales.
EFECTOS
La edición de vídeo es un proceso por el cual un editor coloca fragmentos de vídeo, fotografías, gráficos, audio, efectos digitales y cualquier otro material audiovisual en una cinta o un archivo informático. El objetivo de la edición es presentar un programa terminado para emitirlo por televisión, generar copias para su venta o servir como base para otros más acabados.
El término «edición» solía confundirse con la palabra «montaje» por ser oficios parecidos en sus objetivos, pero la edición se refería únicamente al vídeo y empleaba medios técnicos diferentes a los del montaje, que sería una palabra propia del mundo cinematográfico. En el siglo XXI la informatización ha unido los dos procesos.
Según los autores y en la era digital existirían cuatro tipos de edición de vídeo: por corte o A/B roll, dependiendo de si se utilizan o no cortinillas, y on-line u off-line, es decir, definitiva o provisional. Cuando se utilizaba la edición lineal existían otras, pero la edición no lineal con acceso aleatorio las hizo desaparecer.
La evolución de la edición de vídeo ha pasado por varias fases. Inicialmente, 1958, se trató de imitar el proceso cinematográfico de cortar y pegar trozos de cinta. El siguiente paso se dio en la década de 1970 con la edición lineal,empleando dos o más magnetoscopios y muchas veces dos salas con equipamiento distinto. En 1988 apareció el primer sistema digital y en 1992 surgió el primero totalmente digital gracias a las memorias flash y los algoritmos de compresión para vídeo. No existe consenso entre los expertos sobre cómo será el futuro. Técnicamente lo ideal quizá sería una unión entre la norma del cine y la de la televisión, pero intereses de distintos tipos pueden impedirlo.
Índice
Definición
Para Susana Espinosa y Eduardo Abbate editar un vídeo consiste simplemente en manipularlo, es decir, ir uniendo unas imágenes a otras, eliminando algunas, ampliando o reduciendo otras ya editadas, incorporando música y sonido, efectos digitales, títulos y cualquier otro material que permitiese un producto listo para ser duplicado o emitido.[1]
Todo el proceso se realizaba inicialmente sobre una cinta llamada máster de vídeo. Luego esta cinta se utilizaría para emitir el programa u obtener de ella copias para su alquiler, venta o cualquier distribución. Pero, con el nacimiento de la edición digital en la década de 1990, se fue prescindiendo paulatinamente del soporte físico y todo el proceso comenzó a realizarse sobre un archivo informático, el llamado máster digital de vídeo o MDV.
Diferencias entre montaje y ediciónEditar
En ocasiones pueden aparecer las dos palabras como sinónimos,[1] aun cuando se refieren a procesos diferentes, al menos hasta la llegada de los equipos digitales. Sucede algo similar con los términos cuadro y fotograma o grabación y filmación, que pueden escucharse indistintamente en los ámbitos de vídeo y cine, cuando son o eran también distintos. La razón de diferenciar los dos términos es porque cada palabra indica implícitamente los procesos previos requeridos, el material necesario o la calidad con la que se trabajará.
La edición es un término propio de los soportes magnéticos, ya sean cintas, memorias flash o discos duros. Se utiliza material audiovisual grabado electrónicamente para obtener una cinta o un archivo de computadora. Solía requerir muchos menos procesos y unos costes bastante inferiores a los del montaje, pero la calidad de la imagen era también inferior, por lo menos hasta la llegada del siglo XXI.[4]
El montaje se realizaba con película de cine, ya fuese de 16 o 35 mm, 70 mm en el caso del IMAX, pero siempre partiendo de una emulsiónfotosensible, no de una señal eléctrica grabada en el soporte que fueses.[5] Por tanto, se debía recurrir a procesos químicos para realizar copias o duplicados con los que trabajar, lo que suponía líquidos, grandes espacios, cámaras oscuras o tiempos de espera.
La diferencia de resultados que podían lograrse con uno y otro sistema se aprecia mejor al pasar las imágenes a papel. Si se imprimiese un fotograma de 35 mm a 200 puntos por pulgada, calidad de impresión habitual para las publicaciones de color, sus más de 2000 líneas de definición permitiría una ilustración de aproximadamente medio A4. Si se hiciese más grande el ojo humano notaría el pixelado. Mientras, un cuadro de PAL impreso a la misma calidad sería del tamaño de un sello postal, sus 576 líneas visibles no darían para más.[6]
En el siglo XXI se fue produciendo una convergencia de los dos sistemas, que sólo se diferenciaban por su formato y calidad, no necesariamente por su soporte. Los dos podían ser digitales y manejados en ocasiones con equipos idénticos.[7] Pero por razones de amortización, coste o preferencias a veces se continúa recurriendo a medios distintos para el cine y el vídeo.[8]
Problemas iniciales
Cuando nació la televisión, el cine constituía el único sistema conocido para concatenar las tomas adecuadas y prescindir de las innecesarias. El proceso según Konigsberg (2004, p. 183 y 184) era el siguiente: al revelar las cintas filmadas en exteriores o en estudio solía crearse un positivo con el que realizar una o varias pruebas. Una vez conseguido el montaje deseado, se anotaban los número de fotograma en una lista de corte de negativo, para después cortar físicamente las cintas de negativo, positivar las partes elegidas y unirlas en una copia limpia,[n. 2] si era necesario duplicar tomas debía volverse al laboratorio para positivar nuevamente la parte deseada. Sobre esta nueva copia se añadían titulaciones, efectos especiales, cortinillas y la banda sonora, por citar las acciones más habituales. El resultado final era una y solo una cinta máster. De ella se obtenían después los interpositivos necesarios con los que producir los cientos o miles de copias precisas.[5]
Por su parte, la televisión data de los años 1920, dependiendo de los países, pero el vídeo no apareció hasta 1956.[9] Según Pérez Vega y Zamanillo Sainz de la Maza (2003, p. 72) la televisión siempre trató de grabar su señal siguiendo un sistema parecido al del sonido, pero el ancho de banda que requería y requiere la imagen lo hacía difícil, aún siendo en blanco y negro. Así pues, hasta encontrar una solución, los programas se podían realizar de tres formas: en vivo, desde un disco de cristal utilizando un proceso parecido al empleado para grabar discos de vinilo o bien proyectando una película de cine en una pantalla mientras una cámara de televisión recogía las imágenes y transmitía la señal hasta el emisor. Las dos últimas soluciones podían resultar lentas, complicadas e imposibles de modificar.

















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